En este momento estás viendo La valentía de envejecer como se debe

La valentía de envejecer como se debe

Al llegar a los 60 años muchas personas piensan que comienza el principio del fin, comienzan a arreglar sus cosas, se mueven más lento y usan expresiones como “Ya lo ya fue, fue”, pero el mundo ha cambiado y nos hemos ganado a menos 20 años más de vida, a los 60 años tenemos que definir como queremos vivir los 30 años restantes de nuestra existencia.

Yo sé que no quiero ser una vieja triste, enferma, limitada, sola, amargada, viviendo en el papel de víctima de la vida, sé y tengo la seguridad que va a ser así, que voy a tener mi tercer acto de la vida como lo llama la invencible Jean Fonda, sintiéndome libre, con un cuerpo sano, feliz, autónoma, independiente, creativa, una mujer feliz y plena hasta el último día de mi vida.

Decidí hace varios años tomar el mando de mi vida, de ser la arquitecta de mi destino, no ha sido fácil y no digo que lo sea, pero trabajo día a día para vivir así, tengo proyectos, estudio y cada día quiero aprender nuevas cosas, me veo con ilusión a los 75 años. subiendo el Partenón en Grecia, sin bastón y acompañada de un grupo de amigos, a los que amo y los que me divierto.

Piar Sordo dice que envejece mal quien tiene mas recuerdos que proyectos y yo estoy totalmente de acuerdo con ella, cada día debe haber un proyecto, cada día con una ilusión, tenemos que aprender a vivir en el futuro, tenemos que aprender a soltar el pasado a creer en el poder de construir una vida donde el protagonista sea cada uno de nosotros, no otra persona, es tiempo de reconstruirse, es tiempo de crecimiento del espíritu.

Hay que recordar que la mujer y el hombre envejecemos de forma diferente, no solo porque hemos vivido diferente, sino que necesitamos cosas diferentes para poder sentirnos bien, es importante reconocernos y conocer lo que necesitamos para poder tenerlo y tener un envejecimiento saludable y feliz. 

Tomar esta decisión necesita valentía y se requiere de ella en cada momento de tomar las decisiones que necesitamos para poder ser los protagonistas de nuestra propia vida, esta decisión no es para cobardes.

El tercer acto de la vida es el tiempo de mayor productividad del espíritu humano, está dentro de cada uno tomar la decisión de vivirlo de forma plena y feliz o, simplemente sentarse a ser espectador de su propio y deplorable sendero a la muerte.

Los invito hoy a envalentonarse, a tomar las riendas de nuestra vida, a decidir ser la mejor versión de nosotros mismos, frescos, ¡ya nos lo ganamos!

Con amor.